La letra Indómita
 ×

El hombre en el castillo

390056g0

Autor: Philip K. Dick
Editorial: Minotauro.
Páginas: 208.

6/10 - Buena


Qué sería del mundo si...


Philip K. Dick fue un escritor excéntrico, totalmente salido del molde, no sólo en su tiempo, sino también en la época actual. La torcida imaginación que tenía este muchacho y las formas de ver el mundo futuro seguramente fueron, son y serán la envidia y la inspiración creativa de cualquier aficionado a la ciencia ficción.

El hombre en el castillo sinceramente no es un libro apasionante en su desarrollo, pero la rareza y la excentricidad que rodean al relato lo hace sin dudas muy interesante. Es inevitable sumergirse en el mundo que propone el autor a medida que las páginas avanzan, no porque haya un hilo argumental intrigante, sino porque la historia transcurre bajo circunstancias radicalmente insospechadas, al extremo de la brillantez.

El hombre en el castillo se sitúa en EEUU, luego de que Hitler venciera la 2da guerra mundial y oriente conquistara occidente. Como si eso fuera poco, el protagonista de la novela es un enfermo lúdico que cree fervientemente que el destino está escrito en las páginas del I-Ching, y se remite a practicar la ancestral disciplina cada vez que debe tomar una decisión importante. Rara combinación. Entre consulta y consulta del I-Ching, los personajes principales se encaminan hacia el encuentro de un famoso escritor de ciencia ficción, que ha escrito la versión de un mundo en el que la 2da guerra mundial ha sido ganada por occidente.

Pensada detenidamente, la obra es un espejo bizarro que devuelve el reflejo invertido y futuro de la realidad. El autor se vuelca hacia la ciencia ficción especulativa, apelando sobre todo a un contexto altamente original y rico en detalles. También propone un juego constante de realidad-ficción, entreverando ambas dimensiones al punto de por momentos confundirlas. En algunos pasajes, de hecho, hasta pareciera que Dick se divierte desorientando al lector.

El fuerte de Philip K. Dick nunca fue escribir historias, sino crear mundos. Las páginas de este libro no esconden una revelación avasallante, pero atropellan la razón con la gran originalidad de su contexto. En mi caso, al terminar el libro, no pude evitar ir a comprarme el I-Ching por la enorme expectativa que la historia me había generado acerca de dicha cultura oriental.
El hombre en el castillo quizás no sea un libro excelente, pero sí es una fuente casi inagotable de inspiración, como toda la obra de Dick.



/