Ideas de una mente indómita...

El cepo cambiario

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La devaluación encubierta.


Poco más de 24 horas luego de que Korea del Norte anunciara la llegada del hombre al sol (http://www.tweaktown.com/news/35032/north-korea-confirms-it-has-landed-a-man-on-the-sun/index.html), el jefe de ministros Capitanich, junto a su pequeño guardaespaldas, no quiso ser menos y se despachó con una noticia impactante: se levanta el cepo al dólar.

En realidad, sus palabras fueron cautelosas. Dijo que se permitiría la compra de dólares para atesoramiento a los privados que pudieran justificar la adquisición de la divisa con sus ingresos. O sea que, la AFIP continuará teniendo su gran rol protagónico en la decisión de a quién darle y a quién no, además de cuánto.

El gobierno argentino está arrinconado por las consecuencias del desmanejo económico sostenido de los últimos 10 años. Las reservas de dólares se acaban y no hay posibilidad de créditos internacionales en el horizonte cercano. Tampoco hay una sólida industria que mediante la productividad y eficiencia pudiera generar divisas a través de su competitividad. En Argentina, lo único que hay son restaurantes y muchos edificios nuevos. El gran modelo de consumo interno padece ahora de claustrofobia y los precios son la única válvula de escape de la desconfianza colectiva. La inflación de enero, sin ir más lejos, se estima alrededor del 5%.

El anuncio no suena como un genuino intento de regularizar el mercado cambiario, sino más bien como una excusa para justificar la escalada del dólar oficial de los últimos días, que subió un escandaloso 20%. El gobierno argentino intenta desesperadamente frenar la fuga de reservas, y un dólar más alto a priori ralentiza el proceso de vaciamiento, porque incrementa el precio de las importaciones y aumenta la recaudación vía impuestos de las exportaciones. Claro que también un dólar más alto estimula la desconfianza y agrava la percepción de empobrecimiento gradual que de por sí ya genera una alta inflación. Una devaluación, sin ir más lejos, es inflación cambiaria.

Será difícil un overshooting de tipo de cambio liderado por el público. La AFIP se encargará debidamente de dosificar la oferta para evitar desmanes en ese sector. Sin embargo, un dólar devaluado atenta contra con la inversión productiva, porque encarece los insumos y la compra de bienes de capital, a la vez que influye en la psicología de los inversionistas negativamente. Menos inversión, por otro lado, en un mercado con tasas de interés reales negativas, no hace más que encarecer aún más los precios. Argentina no sale de su acorralamiento con manotazos de ahogado. Sin un plan que ajuste las cuentas agregadas en el largo plazo, cualquier intento devaluatorio será una señal de desconfianza para los agentes económicos. Sí, quizás logren diferir la caída de las reservas un tiempo más, pero eso es una estrategia política orientada a prolongar la gobernabilidad, no una medida económica.


Nota al pie: acabo de percatarme de que quien compartía presencia junto al jefe de gabinete en la conferencia de prensa no era su guardaespaldas, sino el ministro de economía, Axel Kicillof.
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