Ideas de una mente indómita...

La inconstitucionalidad de la reforma judicial

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El fin de la epopeya k



En la antilógica kirchnerista, o eso que ellos se empecinan en llamar política, la frase “ir por todo” no tiene acepciones raras, como sí lo tienen otros conceptos constituyentes oficialistas, como ser los derechos humanos y la libertad de expresión. Ir por todo en este caso es ir por todo, y eso supone muchas veces que no importen las consecuencias, ni siquiera si son inmediatas. Ir por todo requiere cierto grado de hipnotismo, algo así como una carencia de racionalidad consciente para llevarse todo puesto, cueste lo que cueste, aunque a veces cueste mucho.

El embate contra la justicia, que incluyó en su trámite una condenable confabulación parlamentaria, fue finalmente declarada inconstitucional. Ahora sólo resta que la corte suprema ratifique o rectifique el fallo, aunque todo pareciera indicar que el máximo tribunal convalidará la inconstitucionalidad de los artículos más controversiales de la mencionada reforma. Un fallo judicial previsible con sabor a derrota política. Una batalla perdida, inexplicablemente inventada por su perdedor.

La reforma judicial se desdibuja del mapa político oficialista, y con él, sus desmesuradas ambiciones de control total. Ya no le queda mucho margen de acción a un gobierno que fiel a su reputación ha quemado las naves antes de tiempo. Sin posibilidad de controlar a los jueces, con recursos cada vez más escasos y con un futuro electoral poco promisorio, la segunda mitad del presente mandato será por lo menos difícil. Tendrán que aprender a dialogar, a compartir opiniones y a negociar, que es lo que comúnmente se conoce como política en las democracias republicanas.

La épica del poder ha fracasado. Han ido por todo y se han quedado sin nada. No sé si para ellos, los actores trascendentales de esta epopeya, el sacrificio ha valido la pena. Para el pueblo argentino, definitivamente no.


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