Ideas de una mente indómita...

La muerte de Julio Grondona

grondona

Victimizar villanos.


La muerte despierta simpatías inexplicables, sea quien fuere el sujeto en cuestión. Alegrarse por la muerte ajena es por lo menos desdeñable, pero martirizar villanos es un hábito injusto, sobre todo para aquellas víctimas, en este caso, de los daños colaterales del fútbol.

No se trata sólo de la violencia dentro de la cancha. El fútbol ha servido, durante al menos las últimas dos décadas, como semillero de delincuentes, asesinos a sueldo y narcotraficantes, no sin la complicidad de muchos dirigentes –por error u omisión–, y entre ellos, del recientemente fallecido titular de la AFA.

Julio Grondona fue un referente irrefutable de la cultura popular argentina. Bien por aquellos que se empeñan en rescatar lo pintoresco y pícaro de su persona, y mejor por quienes no olvidan lo malo, que en definitiva, es lo más importante. Los homenajes, después de todo, son como los resultados en el fútbol: no se merecen, se logran. Que en paz descanse.
blog comments powered by Disqus