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La escalada del dólar en Argentina


axel kicillof

Peras con bananas, y otras comparaciones insensatas


Algunas comparaciones son odiosas; otras, simplemente no tienen cabida. Ayer, en plena disertación defensiva del modelo y de la nueva estrategia del gabinete económico para contener el dólar, escuché al viceministro de Economía, Axel Kicillof, sugerir una comparación inaudita: habló de la política monetaria estadounidense y de cómo el exceso de emisión monetaria no ha tenido efectos inflacionarios, pese a las advertencias de los monetaristas más ortodoxos. No fue una comparación en forma expresa, pero de alguna manera sonó como un argumento justificativo de la desmedida emisión monetaria que existe hoy en la Argentina.

Más allá de ser yo mismo un opositor del plan expansivo ejecutado por la Reserva Federal estadounidense en los últimos años, creo que existen dos o tres motivos básicos por los cuales EEUU y Argentina no pueden ni deben compararse.

A saber:

Economía abierta grande vs. Economía cerrada chica: EEUU es la primera economía del mundo, con ramificaciones comerciales en todos los continentes y el mercado financiero global más importante. Esto quiere decir que su emisión monetaria no es sólo doméstica, sino internacional, ya que el mundo entero demanda dólares con fines comerciales y/o para atesoramiento. Argentina, por otro lado, es una economía diminuta, herméticamente cerrada, y la demanda de pesos se circunscribe exclusivamente a sus habitantes, quienes, dicho sea de paso, cada vez son más reticentes a quedarse con la moneda soberana y en cambio buscan comprar, o casualidad, también dólares.

Inflación vs. Desempleo: Uno de los conceptos más básicos de la Economía, comúnmente denominado como “la curva de Phillips”: existe una relación inversa entre la inflación y el desempleo. Esto es así porque la demanda de dinero en tiempos de desempleo es siempre alta, dado que existe una percepción de crisis constante que lleva a la gente a querer ahorrar más que a consumir. EEUU tuvo una de sus peores crisis económicas de la historia en 2008 y el desempleo se disparó hasta el 10%. Si bien ha venido recuperándose, la tasa continúa cercana al 8%, muy por encima de lo que se consideraría una tasa de pleno empleo en el país, alrededor del 5% y el 6%.

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Inflación en activos de renta variable: La emisión monetaria tiene mecanismos de transmisión y transcurre mucho tiempo desde que se inyecta el dinero hasta que alcanza a todos segmentos sociales. El consumo masivo es el último escalón de la economía en la difusión de liquidez, porque el dinero debe primero expandirse en el sistema financiero y luego alcanzar al tenedor final por los canales convencionales, ya sea el crédito o el salario. Sin embargo, en etapas iniciales e intermedias de la transmisión, y más precisamente en el ámbito de las inversiones financieras (los agentes financieros suelen los primeros en la cadena en recibir los fondos provenientes de la emisión monetaria), excesos de liquidez suelen mostrar distorsiones entre los activos de renta variable. En otras palabras, si bien no hay inflación observable en bienes de consumo masivo, sí hay distorsiones de precios relativos en bienes de capital o en materias primas, que eventualmente atentan contra la productividad de la industria o contra la solvencia del sistema financiero. La escalada del precio del oro en los últimos años, el altísimo precio del crudo en un escenario energético superavitario y los mercados de acciones a precios record en una economía lejos del pleno empleo son un buen ejemplo de que el exceso de liquidez promovida por la Reserva Federal estadounidense tiene enormes efectos distorsivos sobre los precios de la economía.

EEUU es un país con infinidad de virtudes en lo que respecta a la política y la economía… Su sistema republicano, sin ir más lejos, es uno de los más sofisticados y eficientes del planeta, garantizando la completa libertad de sus habitantes y la total independencia de la justicia. Quizás deberíamos ahondar más en ese tipo de comparaciones, en vez de andar buscando justificaciones vagas y tendenciosas en políticas monetarias foráneas y ajenas a la realidad de nuestro país. El colmo de lo ridículo sería que, justo lo que el país del norte hace mal, nosotros lo tomemos como ejemplo…



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