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Desempleo en EEUU


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Las buenas malas noticias


Los tiempos que corren no son tan sencillos como solían –¿alguna vez lo fueron?– en el mundo de los mercados. Si algo ha generado la Reserva Federal norteamericana durante los últimos años con su política de extrema liquidez garantizada, además de un descalabro de los precios relativos, es precisamente complicar el análisis de la realidad económica. Curiosamente ya no hay noticias puramente buenas o malas, sino versiones especulativas de un futuro incierto que no depende únicamente del desempeño de las variables macroeconómicas, sino también de la intervención estatal. Dicho de otra manera, el precio de los activos hoy refleja una dualidad de expectativas entre el crecimiento real de la economía y los grandes sobrantes de dinero alentados por la abundante emisión monetaria.

El viernes pasado EEUU mostró números de generación de empleo robustos, sobre todo en el sector privado, lo que ha contribuido a que el desempleo disminuyera un 2.5% en apenas un mes, una tasa que de alcanzar continuidad en el tiempo podría por fin reconducir la economía norteamericana en apenas 6 meses. 236 mil nuevos puestos de trabajo se han creado durante febrero, una cifra muy por encima de las estimaciones, que esperaban en promedio un total de 160 mil. ¿Qué puede haber de malo en una noticia de estas características? En economía convencional, nada. En el contexto actual, mucho.

Hay noticias que de tan exageradamente buenas pasan a ser al menos neutrales. La reacción de los mercados a los números mostrados el viernes es un claro ejemplo de ello. ¿Por qué los precios han subido apenas tímidamente, si después de todo, los resultados han superado con creces las expectativas? La respuesta radica en releer las expectativas previas. ¿Los precios han subido porque los inversores creen en el rumbo de la economía o porque precisamente no creen en él? Son posturas claramente antagónicas. Quienes creen que la economía conservará un ritmo de crecimiento moderado pero no superlativo, han comprado activos convencidos de que la Reserva Federal de EEUU continuará facilitando la liquidez. Ahora bien, si de repente el ritmo de creación de empleo fuera mayor de lo esperado, entonces no sería aberrante pensar en que la noticia pudiera hasta ser bajista en el corto plazo, dado que el paradigma del inversor hoy está más enfocado en la política monetaria que en el curso de la economía real.

Muchos analistas privados aseguran que el número a sostener en el tiempo para arribar nuevamente al pleno empleo en EEUU es 250 mil. Esto es, agregar a la nómina un cuarto de millón de asalariados cada mes, durante una seguidilla de meses. En febrero, los empleadores privados contrataron un total de 246 mil nuevos empleados, una cifra que sin lugar a dudas llamará la atención de muchos, incluido entre éstos el titular del Banco Central, Ben Bernanke. Es de esperar que el discurso sea cauteloso en un principio, que se reconozca la contundencia del sorpresivo número pero que se insista en esperar a futuro para ver si se trata de una tendencia. No es de esperar un cambio de política en lo inmediato, pero sí que quienes se han jugado por una política monetaria expansiva en el largo plazo, se pongan verdaderamente nerviosos a la espera de la próxima publicación de empleos en EEUU.

Las semanas que siguen más que nunca serán acerca de interpretar el mensaje de Bernanke. Cambios en el lenguaje que evidenciaran algún tipo de moderación en la política monetaria podrían tener efectos realmente bajistas en un mercado cuyas expectativas orbitan alrededor de la liquidez, en vez del crecimiento. Podría suceder entonces que las buenas noticias no fueran tan buenas, al menos en un horizonte próximo. Sería una prueba más, y sólo eso, de las imperfecciones a las que se someten los mercados cuando se abusa de recetas keynesianas.




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