Críticas de lo poco leído...

CRÍTICA | LITERATURA | Los pilares de la tierra

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Autor: Ken Follett
Editorial: Plaza y Janes
Género: Novela medieval / Ficción
Páginas: 1040

5

Culebrón medieval interminable.


Los pilares de la tierra es una novela enorme en dimensión, con aspiraciones literarias épicas. Ken Follett, con buena prosa, pero sin reparar en longitud, se extiende durante más de 1000 páginas para describir con lujo de detalle los conflictos reinantes de la Europa medieval, usando a Inglaterra como epicentro del relato. La puesta en escena sirve de contexto de múltiples sub-tramas que con el pasar de las páginas se tornan repetitivas y tediosas al límite del hartazgo. La historia y los personajes protagónicos se reciclan dentro de una trampa narrativa que gira en falso alrededor del mismo eje: desengaños, traiciones y venganzas que se heredan de generación en generación.

Los pilares de la tierra quizás seduzca a los lectores que disfrutan de la ficción medieval descriptiva, pero lejos está de ser un libro que se destaque en algún aspecto en particular. Es largo, repetitivo y narra una historia ordinaria.





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CRÍTICA | LITERATURA | Cuando el antro sagrado cierra

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Autor: Lawrence Block.
Editorial: RBA.
Género: Novela Negra/ Policial.
Páginas: 320.

6.5

El himno de los alcohólicos.


Matt Scudder tiene un vicio, un talento y un tormento. Cuando el antro sagrado cierra es un capítulo superficial de su vida, que explora los hábitos y las amistades de su pasado sin profundizar en ninguno de los tres.

La veta detectivesca predomina en el relato y, sin ser excepcional, se las arregla para entretener al lector. Scudder en esta oportunidad lleva dos casos en simultáneo, al tiempo que vagamente va descubriendo su alcoholismo. Es una novela distinta en la saga, que hurga en el pasado del expolicía sin demasiadas pretensiones, pero se las ingenia para finalmente aportar cierta sustancia narrativa en los últimos capítulos.

Sin deslumbrar, Cuando el antro sagrado cierra logra hacer pasar el tiempo. No es lo mejor de Block, pero está lejos de lo peor. Es, eso sí, mi última incursión en la vida de un personaje que tiene muy buenos momentos, aunque contados. Si tuviera que recomendar lecturas de Lawrence Block, serían Ocho millones de maneras de morir y Los pecados de nuestros padres; el resto de la saga me parece perfectamente prescindible.





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CRÍTICA | LITERATURA | Ocho millones de maneras de morir

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Autor: Lawrence Block.
Editorial: RBA.
Género: Novela Negra/ Policial.
Páginas: 352.

8

Ciudad de pobres corazones.


8 millones de maneras de morir es un punto de inflexión literario en la saga de Matt Scudder, por su complejidad y sustancia narrativa, hasta el momento despuntada a medias en los libros previos.

Los pecados de nuestros padres, el fascículo presentación, había sido en la serie el más grato de todos los libros del icónico detective neoyorquino. A éste le siguieron un par de continuaciones vagas, relativamente interesantes desde ciertos ángulos, en mayor y en menor medida, pero ninguno de ellos verdaderamente contundente. Esta entrega, sin embargo, desata todo el potencial de su autor, quien profundiza en la difícil problemática social de los 80´ en Nueva York usando a su detective estrella como excusa.

8 millones de maneras de morir recoge los elementos salientes de Una Cuchillada en la oscuridad y ahonda sobre la premisa. Hay una historia interesante, no excepcional, pero bien construida y desarrollada; y luego hay, sí, muy buenos protagonistas. Matt Scudder guía la trama al tiempo que debe combatir sus demonios, esta vez con más dificultad que nunca. No es un crimen, ni pasado ni presente, lo que lo desvela, sino los posibles 8 millones por venir en una ciudad inhóspita y maldita.

La pesadilla de Scudder se agiganta en esta novela, verosímil y terrenal, que acude a un hilo argumental para simplemente desarrollar lo atmosférico. No es la veta policial lo que hace la diferencia en la obra, sino lo circundante. La lucha de su protagonista contra el alcoholismo, la prostitución y la violencia social constituyen los pilares fundamentales de un retrato citadino profundo y agónico, eximiamente narrado por Lawrence Block.

8 millones de maneras de morir es un fantástico recorrido por las peligrosas calles neoyorquinas de la década de los 80, y vale la pena.





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CRÍTICA | LITERATURA | Cuchillada en la oscuridad

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Autor: Lawrence Block.
Editorial: RBA.
Género: Novela Negra/ Policial.
Páginas: 168.

7

El retorno de un alcohólico sagaz.


El cuarto fascículo de la saga de Matt Scudder retoma la mayoría de los elementos que hacen exitosa la entrega inaugural y si bien quizás le falte algo de contundencia para igualar en calidad a ésta, sin lugar a dudas es notablemente mejor que sus dos predecesoras.

Lawrence Block había perdido el norte de su detective privado en los últimos dos libros, donde se narraban historias insulsas y abundaban personajes poco interesantes. Cuchillada en la oscuridad cambia la trayectoria de la saga, no sólo volviendo a incorporar una trama entretenida sino, y fundamentalmente, ahondando exitosamente en la personalidad de su protagonista. Sin lugar a dudas esta es la novela más introspectiva de Matt Scudder desde el comienzo, y este hecho potencia el entusiasmo del lector.

No es una novela extraordinaria y está un escalón abajo de Los pecados de nuestros padres, principalmente por la complejidad del argumento y también por la resolución del mismo. De alguna manera, más allá de que la investigación y las circunstancias estén bien construidas, la conclusión del caso es demasiado vaga y poco convincente, lo que da la pauta de que en realidad la historia del crimen es apenas un escenario para desarrollar al personaje principal. En esto último el libro verdaderamente supera las expectativas.

Cuchillada en la oscuridad defrauda un poco al final, pero en el trayecto entretiene, atrapa y también nos deja pensando. Es un buen capítulo en la vida de Matthew Scudder y como tal, merece ser leído.





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CRÍTICA | LITERATURA | En medio de la muerte

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Autor: Lawrence Block.
Editorial: RBA.
Género: Novela Negra/ Policial.
Páginas: 272.

4

Capítulo prescindible de una célebre saga policial.


El tercer fascículo de la saga de Lawrence Block a duras penas logra leerse. Su argumento es vago y los personajes propuestos carecen de toda inspiración, incluido su protagonista, quien en esta oportunidad no llega a rescatar una novela insulsa, en el mejor de los casos.

Matt Scudder no se topa con su caso más fascinante, ni mucho menos. No prende velas, no hace catarsis profunda e investiga de mala gana, como resumen de una trama demasiado llana. Toda esa compleja personalidad que supo magnetizar en una muy buena primera novela y luego en una segunda entrega endeble pero leíble, ahora brilla por su ausencia. El mítico detective neoyorquino apenas bebe y entrevista sospechosos a lo largo de una investigación inocua y decepcionante, que fracasa de principio a fin, desde la generación de expectativas hasta su resultado final.

En medio de la muerte es un capítulo olvidable en la vida de Scudder, y sin lugar a dudas prescindible, ya que no agrega absolutamente nada sustancial ni a la historia ni a la personalidad de su personaje principal. No vale la pena.







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CRÍTICA | LITERATURA | Tiempo para crear, tiempo para matar.

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Autor: Lawrence Block.
Editorial: RBA.
Género: Novela Negra/ Policial.
Páginas: 192.

5

Una obligada y mediocre transición.


Matt Scudder es un detective atormentado por un pasado cercano, que transita la vida con ánimo de purga. No es cualquier protagonista, sino uno de una complejidad genuina y verosímil; un anti héroe urbano que a pesar de ser virtuoso en su oficio, en la vida hace lo que puede. "Tiempo para crear, tiempo para matar" poco tiene que ver con "Los pecados de nuestros padres" en cuanto al desarrollo de la historia, y quizás deba ser entendida como una continuación meramente incidental en lo argumental, pero sustancial en cuanto a la construcción de su protagonista.

Lawrence Block seguramente haya concebido la obra en su totalidad y no en partes. Tal vez no tenga sentido ni rédito literario aislar esta novela del resto de la saga, pero quienes pretendan leer "Tiempo para crear, tiempo para matar" sin intenciones de proceder inmediatamente con su continuación en la serie quedarán defraudados, porque su trama es inocua y carece de los elementos básicos que caracterizan a un buen policial. Sin embargo, sí es una pieza que elabora sobre lo ya presentado acerca de Matthew Scudder, aportándole más magnetismo al personaje. Esto último es, de alguna manera, lo que logra contener las expectativas futuras del lector.

La segunda entrega de la saga de Matt Scudder no se destaca ni en la historia que propone ni en la investigación de los hechos, pero profundiza el desarrollo de su personaje, hurgando en su pasado y en su personalidad con buena narrativa. Está, a nivel cualitativo, claramente por debajo de la novela presentadora, pero incluso así es lo suficientemente entretenida para que el lector arribe al final. Es un policial mediocre que aporta una mirada introspectiva de su protagonista, y probablemente, una transición obligada hacia el resto de la obra. Deja sabor a poco, pero contribuye a construir una base literaria para que su complejo protagonista continúe cautivando al lector.







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CRÍTICA | LITERATURA | Los pecados de nuestros padres

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Autor: Lawrence Block.
Editorial: RBA.
Género: Novela Negra/ Policial.
Páginas: 320.

8

El detective socrático.


En la cruzada inacabable de abarcar la mayor cantidad de obras literarias célebres, sin importar género ni bandera, me tocó esta vez comenzar la saga más famosa de Lawrence Block, quizás una de las más prolíficas y largas en la literatura policial contemporánea.

Los pecados de nuestros padres es la primera entrega de la extensa saga protagonizada por Matt Scudder, un expolicía que se las rebusca haciendo favores rentados a terceros. Es un libro corto pero altamente efectivo, donde predomina el diálogo como hilo conductor de la trama. Lo más interesante radica, sin dudas, en la virtuosamente escueta pluma de Block, quien toma distancia de los errores clásicos del género policial, evitando cursilerías y giros inverosímiles. Los pecados de nuestros padres es una novela poco pretenciosa, simple y realmente disfrutable, que utiliza un lenguaje ameno y fácil de leer. La historia no es brillante, pero está muy bien esquematizada a través de los diálogos que su protagonista va entablando con testigos y sospechosos.

Matt Scudder es un personaje verosímil e interesante, que se abre paso entre el misterio a través de la mayéutica. Ése es el máximo capital de este policial de rápida y gratificante lectura. La saga comienza bien y promete. Aguardo ansioso comenzar la segunda parte.
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CRÍTICA | LITERATURA | La primavera del mal

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Autor: F.G. Haghenbeck.
Editorial: Suma de letras.
Género: Novela Negra/ Policial.
Páginas: 436.

7

Narconovela.


El consumo de drogas es un fenómeno social apasionante, como también lo son la religión y la escatología. Pocas cosas enajenan al hombre como la fe y la droga, llevándolo a obrar de maneras insospechadas. La primavera del mal es una novela negra que describe los inicios del narcotráfico en México, cuando los hábitos de intoxicación en EEUU comenzaban a sofisticarse a partir del levantamiento de la ley seca, en 1933. Se trata de una obra interesante, meticulosa y entretenida, que cumple con las expectativas, aunque no sobresalga en su género.

Lo bueno de la obra radica en la estructura del relato. La primavera del mal es una novela negra que fusiona realidad histórica y ficción apelando a múltiples personajes, algunos verdaderos y otros inventados, de modo impecable. El argumento ha sido concebido rigurosamente, respetando los principios más estrictos de la narrativa, lo que permite al lector seguir el hilo de la trama sin problema, incluso cuando son muchos los protagonistas en el libro. Éste no es un tema menor. Las historias no sólo hay que saber inventarlas, sino presentarlas, desarrollarlas y concluirlas, y el autor en este aspecto ha hecho un trabajo prácticamente arquitectónico.

Lo menos virtuoso de la novela, para mi gusto, se encuentra en la prosa, que me ha parecido plana y demasiada enfocada en los diálogos. Esto quizás no sea casualidad, tratándose de escritor oriundo del mundo del cómic. Haghenbeck sabe componer una historia, pero no siento que traslade al lector a la hora de contarla. Las descripciones son pobres, las metáforas forzadas y hasta los diálogos por momentos resultan inverosímiles.

La primavera del mal merece leerse, por su contenido histórico y porque es entretenida, pero no es una obra sobresaliente. Es una novela liviana en lo literario, ambientada en una época real con pinceladas de ficción hollywoodenses.





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CRÍTICA | LITERATURA | La neblina del ayer

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Autor: Leonardo Padura.
Editorial: Tusquets.
Género: Novela Negra / Policial / Ficción.
Páginas: 360.

8

Un detective suelto en la Havana.


La neblina del ayer no es un policial implacable, de historia intrincada y personajes tenebrosos, sino más bien una novela nostálgica, con protagonistas pintorescos y mucha ambientación. La trama, sin ir más lejos, podría ser apenas una excusa para la intervención de Mario Conde, un ex policía literato que vive de la compra-venta de libros añejos, pero que no ha perdido el hábito detectivesco de meter sus narices donde nunca conviene.

Sin ánimo de confundir al lector, ahora afirmo: La neblina del ayer sí es un policial, pero su encanto no radica en el género. La novela no brilla cuando se remite en exclusiva a la construcción de los hechos, sino en el trámite narrativo. La Havana cobra vida a medida que avanzan las páginas, gracias a la inefable sensibilidad que el autor ha sabido imprimirle a los personajes. El lector logra captar a la perfección las sensaciones de los protagonistas, obteniendo un completo paneo del pasado y el presente de una ciudad maldecida por el destino.

Hay una línea argumental simpática y folklórica, que no por casualidad se remonta muchos años en el pasado a tiempos de la revolución. Como mencioné en el primer párrafo, éste es un libro plagado de nostalgia, que hurga en la historia y se lamenta en el presente, dando cuenta de la realidad cubana a través de la ficción. Es una propuesta muy recomendable para todos aquellos que no busquen en exclusiva una novela policíaca, sino una crónica de vida en las difíciles calles de la Havana.

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CRÍTICA - LITERATURA - Chamamé

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Autor: Leonardo Oyola.
Editorial: Salto de página.
Páginas: 224.

7/10 - Buena

Western nacional y popular.


Incursión novelesca en un género poco usual en la literatura argentina. Chamamé es un western urbano-rural ultra violento que narra las peripecias de dos delincuentes crónicos unidos por el destino y enfrentados por los vicios del oficio.

Leonardo Oyola logra momentos brillantes en esta novela, capítulos que sacuden al lector gracias a una prosa visceral e instintiva. Es un libro oscuro, inquietante e imprevisible, que triunfa en la caracterización de sus personajes y en la descripción de los ámbitos donde éstos se mueven. Sin embargo, quizás le falte un poco de sustancia argumental, una línea más sólida que ligue las secuencias narrativas y evite esa sensación de dispersión que se experimenta al leerse. Pero esto último no impide el disfrute de una novela que se lee rápido e intensamente.

Chamamé es una buena propuesta policial autóctona, única en su género a nivel nacional, y merece leerse sin lugar a dudas.
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CRÍTICA - LITERATURA - Ciudad santa

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Autor: Guillermo Orsi.
Editorial: Almuzara.
Páginas: 320.

5/10 - Regular

Policial argentino en castellano neutro.


Ciudad Santa es una novela con un error imperdonable: la adaptación del lunfardo. En una historia que sucede en Buenos Aires, donde los personajes protagónicos se enmarcan dentro de los estereotipos porteños, no pueden hablarse de tú. No conozco ciudadano rioplatense que hable como un centroamericano o sudamericano del norte, y desde el vamos, este detalle le quita mucho encanto al libro, porque disminuye radicalmente la credibilidad de la historia.

Así arrancamos. Policías que piensan como argentinos pero al leerlos suenan peruanos, colombianos o venezolanos. No creo que Guillermo Orsi haya escrito la novela así, sino que seguramente la editorial ha adaptado el lenguaje para el público español, lo que sinceramente termina siendo no sólo una lástima, sino también la ruina de una obra que podría haber dado para más.

Por lo demás, Ciudad Santa cumple pero nunca deslumbra. Si el lector finalmente acepta el hecho de que está leyendo la versión castellanizada neutra de un policial argentino, la trama que plantea la novela es entretenida y de rápida lectura, aunque no excepcional. Está plagada de personajes siniestros y confusos. Buenos que parecen malos, malos que parecen más malos de lo que son, y malísimos que no se ven venir. Hay acción, hay misterio y hay un argumento bien construido, aunque quizás apenas más pretencioso de lo que debiera ser.

Ciudad Santa es un policial argentino que pierde su verdadera identidad en el intento comercial de adaptarlo para un público más amplio. Los que saben vender libros, a veces no saben nada de qué se siente al leerlos. Ningún lector que compre un libro con expectativas de leer una novela negra que transcurre en las calles de Buenos Aires va estar contento con el resultado. Yo soy uno de ellos.


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CRÍTICA - LITERATURA - El sueño eterno

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Autor: Raymond Chandler.
Editorial: Emecé.
Páginas: 264.

5/10 - Regular

El abuelo de la novela negra.


Como también sucede en el cine con las películas, en la literatura son pocos los libros que logran atravesar el umbral del tiempo y conservar el encanto que los supo hacer famosos. El arte evoluciona y la modernidad es un verdugo implacable para la mayoría de las piezas clásicas. El sueño eterno, lamentablemente, no es una excepción.

Raymond Chandler es considerado por muchos el padre de la novela policial, y no es para menos. En la década del 40’, cuando sus libros salieron a la luz, la sociedad vivía enfrascada en una irrealidad de tabúes y censuras que acotaba la visión del mundo. Este autor colaboró a romper el frasco, contando historias de crímenes que hasta entonces eran insospechados. Asesinos sanguinarios, detectives atrevidos, mujeres con intenciones tenebrosas y algún que otro escándalo sexual fue más que suficiente para llamar la atención de los lectores, que casi a mediados del siglo pasado comenzaban a despertar del sueño ultra-conservador americano.

Entrado el siglo XXI, Chandler pasó a ser más bien el abuelo de la novela negra, y como todo abuelo, sus historias sufren el destiñe de los años. El sueño eterno ya no sorprende, y si bien entretiene, en la literatura contemporánea pasa desapercibida entre miles de propuestas similares. Los personajes suenan acartonados, sus motivos vagos, y el héroe del relato es una figurita repetida. Claro, en su momento fue el primero, el modelo a seguir en la novela policial, pero hoy no llama la atención, simplemente porque lo han superado personalidades de la ficción extremadamente más complejas.

El sueño eterno es una novela de culto idolatrada por los nostálgicos. Quizás en el protocolo del buen lector sea una pieza obligatoria, sobre todo para los amantes de la novela policial. Yo no soy nostálgico, y si bien me encanta la novela policial, disto de ser un buen lector. He leído cosas mucho mejores. Seguramente todo empezó con Chandler, pero la evolución del género se ha devorado a quién lo inventó.

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